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lunes, 26 de marzo de 2012

1977-25 de marzo-2012, 35 años de la desaparición de Rodolfo Walsh.

Rodolfo Walsh fue un escritor y periodista argentino. Nació en Choele-Choel el 9 de enero de 1927. Fue secuestrado el 25 de marzo de 1977 y hasta la actualidad continúa desaparecido engrosando la lista de los 30.000 hombres y mujeres secuestrados por la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983).
Autor de reportajes sobre algunos crímenes políticos cometidos en su país, escribió asimismo cuentos de estilo realista y una obra de teatro de crítica a los regímenes dictatoriales latinoamericanos.
Su última publicación fue la CARTA ABIERTA DE UN ESCRITOR A LA JUNTA MILITAR. Walsh envió por correo esta carta, fechada el 24 de marzo de 1977, a las redacciones de los diarios locales y a corresponsales de diarios extranjeros. El 25 de marzo de 1977 Walsh fue secuestrado por un "grupo de tareas" y desde entonces permanece desaparecido.
La carta no fue publicada por ningún medio local, pero poco a poco se difundió en el extranjero.



CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA JUNTA MILITAR


1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea , sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".

5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.


viernes, 21 de octubre de 2011

Analizando medidas económicas.

El "Rodrigazo" (1975).

En su breve actuación de un mes como Ministro de Economía, Celestino Rodrigo llevó a cabo una política liberal ortodoxa. Mediante un tratamiento de shock decidió una devaluación del 100%, incrementó las tarifas entre el 40 y el 50% y los combustibles en 175%, anuló lo actuado en las paritarias, disminuyó los subsidios en algunos artículos de consumo popular, levantó los controles de la comercialización del ganado y estableció un reajuste del 50% en las tasas de interés.
Esto lógicamente desató una espiral inflacionaria que llevó la inflación total del año al 308,7%. Los trabajadores en su conjunto resistieron a las nuevas medidas económicas; los sindicalistas volvieron a exigir paritarias, y esta vez se obtuvieron aumentos de sueldos del 150 al 200%. La concesión de semejantes incrementos salariales por parte de los empresarios tuvo relación con su colaboración para la desestabilización económica del tercer período peronista: en realidad, ayudaba a la hiperinflación, al caos finaciero y, por último , al retorno militar.A este período de medidas extremas antipopulares en un gobierno de origen peronista, inflación inusitada y aumentos desmedidos, se lo denominó RODRIGAZO.
El gobierno de María Estela Martínez de Perón (Isabel) quedó totalmente desprestigiado. Celestino Rodrigo debió renunciar en julio de 1975, en su lugar en agosto se nombró a Antonio Caffiero en el Ministerio, pero ya era tarde para desarrollar una política económica coherente con el proyecto peronista: la inflación desatada, sumada a la recesión y a la desocupación, hizo imposible reestablecer un acuerdo social y se desataron las huelgas en el cinturón industrial del Gran Buenos Aires.


La política económica de la última dictadura cívico-militar. (1976-1983)


El plan económico de la dictadura fue diseñado con antelación en reuniones entre militares y miembros del establishment económico, que propiciaron el golpe de Estado.
José Alfredo Martínez de Hoz, descendiente de una familia de terratenientes, fue ministro de Economía entre 1976 y 1981.
Para detener la inflación utilizó la clásica receta del liberalismo: había que reducir el déficit fiscal e impedir los aumentos de salarios; no obstante, se quitaron los controles de precios que había en el período anterior. Para beneficiar a las clases altas, se rebajaron los impuestos directos ( que gravan a la riqueza, o sea, a los pocos que tienen más bienes) y se generalizó el IVA (Impuesto al Valor Agregado, que agrava el consumo, es indirecto y afecta a toda la población).
Asimismo, se transfirieron las escuelas primarias y muchos hospitales a las provincias, y se les redujo el aporte del Tesoro Nacional, por lo que las prestaciones básicas a la población disminuyeron en calidad. Sin embargo, el gasto público no decreció, sino que aumentó por la compra de armamentos, construcción de autopistas y estadios para el Mundial `78 de fútbol, con los precios inflados por la corrupción.
La reducción del salario real de los trabajadores redundó en una disminución del mercado interno, ya que los propios trabajadores eran los compradores de los productos que la industria y el agro ofrecían. Las industrias nacionales tuvieron menos consumidores, y por la relación dólar- peso en la que el peso estaba sobrevaluado, les era muy difícil exportar productos no tradicionales.


* La destrucción de la industria nacional
.

Un aspecto clave de la política de Martínez de Hoz fue la apertura de las importaciones.
uno de los pretextos para esa medida era que había que aumentar la eficiencia de la industria para adaptarse a las exigencias del mercado internacional. De ese modo, las industrias nacionales deberían mejorar su calidad y su productividad porque tendrían que competir con los productos importados. La dictadura argentina no tuvo en cuenta la producción nacional e impuso rebajas masivas de aranceles aduaneros.
Con el dólar subvaluado, resultó más conveniente importar que producir. Antes se importaban insumos ( equipamiento y material necesario para la industria), a partir de este momento, se importaron bienes de consumo totalmente prescindibles y que se fabricaban en el país, como galletitas y otros alimentos, vestimentas de todo tipo, electrodomésticos, etc.
La industria electrónica, primera en América Latina, comenzó a desaparecer y las demás disminuyeron drásticamente. En cinco años cayó la producción industrial un 20%, así como también la mano de obra ocupada en las mismas.
Sólo crecieron algunas pocas industrias beneficiadas con regímenes de promoción que tenían una excelente y ventajosa relación con el Estado, a veces favorecidas con reducciones impositivas. En general pertenecían a grupos locales que tenían una combinación de actividades industriales, de servicios, comerciales y financieras, como Macri, Pérez Companc, Bulgheroni, Fortabat, Bunge y Born y Techint.


* La Patria Financiera.


El peso sobrevaluado produjo el fenómeno de la plata dulce: el peso argentino valía mucho y llevó a una época de consumismo en las clases medias y altas que llevaba a importar todo lo que quisieran, y viajar al extranjero de vacaciones o por compras.
Pese a que los salarios estaban congelados y que había recesión industrial, el gobierno dio por sentado que existía inflación, y la reguló por una "tabla de devaluación mensual del peso" o tablita, donde se fijaba cuánto iba a valer el dólar, para que fueran previsibles las inversiones y ganancias.
El sector más importante de la economía dejaba de ser el productivo para convertirse en el que especulaba con el dinero. Además se fijaron altas tasas de interés para atraer inversiones, que favorecieron la proliferación de bancos e instituciones financieras. Con eso se fomentó la especulación, ya que los depósitos a plazo fijo estaban garantizados por el Estado en caso de quiebras.
A este modelo de país basado en las ganacias sostenidas por el Estado, que actuaba a favor de una clase parasitaria y desnacionalizadora se lo denominó Patria Financiera.



Otro de los aspectos funestos del plan económico, consistió en el endeudamiento externo de las empresas públicas, como fue el caso de YPF y Aerolíneas Argentinas. En marzo de 1981, cuando dejó de aplicarse la "tablita", ya habían quebrado numerosos bancos y el Estado se había hecho cargo de sus pasivos o deudas. Durante la dictadura la deuda externa argentina ascendió a la suma de 45.000 millones de dólares.


* La política laboral.


El plan de Martínez de Hoz, que eliminó los controles del Estado a los grandes capitales y terminó con las políticas sociales del Estado de Bienestar , requirió el disciplinamiento de la sociedad. Es decir, debía terminar con la protesta social , la exigencia de mejores salarios , la presión de los gremios y la lucha por un modelo de país que tuviera en cuenta a los trabajadores .
La represión inusitada y la desaparición de los delegados gremiales fue la primera medida para paralizar la demanda . En segundo lugar , se promovió una tasa alta de desempleo como mecanismo natural del mercado , que permitía quebrar el poder de los sindicatos: si no había trabajo para todos , era afortunado el que lo conservaba , aunque tuviera un sueldo miserable. Los resultados del autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional" ( asi se denominó al golpe de Estado ) para los trabajadores fueron la caída abrupta del empleo y el salario real . A fines de 1981 , el salario real era casi la quinta parte de lo que había sido en 1974 . La participación de los asalariados en el ingreso nacional pasó del 49% en 1975 , al 32% en 1976. Asimismo, en 1975 existían 1.165.000 trabajadores industriales ; en 1982 no eran más de 740.000 ; muchos pasaron a ser empleados en el sector terciario y se generalizaron el desempleo y el cuentapropismo. Estos últimos , vivían en una situación inestable y carecerían , en general , de seguridad social .
Para liquidar el "excesivo" poder sindical , se dictó la Ley 21.400 de "Seguridad Industrial", por la cual se prohibió toda actividad gremial , el derecho de huelga y cualquier interrupción de la producción , estipulando penas entre 5 y 10 años de cárcel para los infractores . De este modo, la dictadura militar se proponía erradicar la "guerrilla fabril". Se intervino militarmente la CGT , se bloquearon los fondos y bienes gremiales , hubo despidos masivos de empleados públicos, reducción del personal ferroviario y docentes que quedaron cesantes o "en disponibilidad" . A estas medidas le siguieron el secuestro de dirigentes sindicales. El disciplinamiento laboral se produjo en cada fábrica y empresa , desarticulando los cuerpos de delegados , las comisiones internas y los comités de seguridad e higiene de muchas empresas.
Así se aprovechó para instaurar una legislación laboral regresiva , por la cual se disminuyeron los días de descanso anual , se hicieron más baratos los despidos y se redujo globalmente la protección jurídica del trabajador.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Clase 4 - Deduciendo medidas económicas en historia.

Después de haber comparado las medidas económicas tomadas tanto por Celestino Rodrigo (1975) y el plan económico implementado por José Alfredo Martínez de Hoz en la última dictadura cívico- militar (1976-1983);llegamos a las siguientes conclusiones:

  • Aumento de la desocupación.
  • Disminución de la producción.
  • Aumento del costo de vida.
  • El salario se devalúa por efecto de la inflación.
  • Quiebre de la industria nacional.
  • Aumento de la llegada de productos importados.
  • Se ensancha la brecha entre ricos y pobres.
  • Altos niveles de pobreza.
  • Pérdida del patrimonio nacional, ya que muchas empresas nacionales pasan a manos privadas.